Cada persona llega con una historia distinta, y por eso cada tratamiento también lo es. Nuestro equipo de psiquiatría y psicología combina psicoterapia, psicofármacos bien tolerados y, cuando está indicado, Estimulación Magnética Transcraneal (TMS).
Puede que tengas un trastorno de ansiedad si te reconoces en alguna de estas situaciones:
• Sientes una intranquilidad continua.
• Tienes palpitaciones o dificultad para respirar y varios médicos no han encontrado una causa física.
• Te cuesta mantener la atención en las tareas del día a día.
• Duermes mal.
• Anticipas el futuro de forma negativa.
• Evitas situaciones cotidianas por miedos que reconoces como irracionales.
Son trastornos muy frecuentes y totalmente tratables. No dejes que interfieran en tu vida.
Los trastornos afectivos, sobre todo la depresión y el trastorno bipolar, causan un gran sufrimiento. A veces la vida pierde el color: dejas de disfrutar, piensas que no vales y ves el futuro con pesimismo. Otras veces ocurre lo contrario: demasiada energía, pensamiento acelerado, euforia, poca necesidad de dormir o gastos impulsivos. Son dos caras de la misma moneda.
Si notas algo parecido, aunque todavía lo tengas bajo control, pide cita. Te ayudaremos a recuperar la estabilidad, a reconocer los síntomas y a tratarlos con psicoterapia y psicofármacos que no lastren tu día a día. En la depresión que no responde a otros tratamientos, valoramos también la TMS.
Términos como paranoia, esquizofrenia o trastorno esquizoafectivo describen estados, en muchos casos episódicos, en los que la persona vive experiencias que distorsionan la realidad: puede oír voces o sentir que otros quieren hacerle daño. Los síntomas suelen alarmar mucho a la familia y al entorno.
Abordados a tiempo, en la mayoría de los casos son tratables con psicoterapia y con fármacos elegidos para que no impidan una vida independiente e integrada.
Las adicciones afectan a personas de cualquier edad e interfieren en la vida personal, familiar, social y laboral. Afectan a las emociones y a la conducta, y mantienen un consumo repetido de sustancias o conductas problemáticas (juego, tecnología). Salir de ese círculo requiere ayuda profesional.
El tratamiento combina una historia psicobiográfica completa, terapia cognitivo-conductual y, cuando hace falta, fármacos que reducen el deseo de consumo y los síntomas de abstinencia. El objetivo es un nuevo proyecto de vida satisfactorio.
El TOC consiste en pensamientos o ideas que aparecen de forma involuntaria y repetitiva, y que la persona intenta controlar con rituales. Es uno de los trastornos que más se tarda en diagnosticar, a menudo por miedo a lo que piensen los demás.
La combinación de psicoterapia y psicofármacos suele dar muy buenos resultados. El TOC es además una de las indicaciones de la TMS con mayor respaldo.
Experiencias difíciles o una mala gestión emocional en la infancia pueden favorecer un trastorno de la personalidad. Algún rasgo, como la impulsividad, la sensación de vacío o el miedo irracional, está más acentuado de lo habitual y dificulta la relación con los demás o con uno mismo.
La psicoterapia es el pilar del tratamiento, con ajustes farmacológicos según el síntoma predominante. Poco a poco se gana manejo de las emociones y tolerancia a la frustración. Las sesiones de grupo son de gran ayuda para quien lo desee.
El miedo irracional a situaciones neutras o a estímulos como la sangre o ciertos animales es el problema de salud mental más frecuente, aunque no el más consultado. Incluye la fobia social y el miedo escénico. Evitar la situación parece más fácil, pero las fobias limitan mucho.
La terapia cognitivo-conductual, con apoyo puntual de fármacos, es muy eficaz.
En el deterioro cognitivo o la discapacidad intelectual, el manejo conductual y farmacológico ayuda a estabilizar el insomnio, la inversión del ciclo sueño-vigilia, la irritabilidad o la agitación. Se eligen tratamientos que no empeoren la situación ni provoquen reacciones paradójicas.
Esto mejora la calidad de vida del paciente y de quienes le cuidan, y ayuda a prevenir el desgaste del cuidador.
Terapia familiar. La familia pasa por etapas, y a veces se atasca en alguna. Eso puede generar síntomas en uno de sus miembros o problemas en la convivencia. Evaluamos a cada miembro y los patrones de relación, y trabajamos sobre las fortalezas de la familia para mejorar la comunicación y los vínculos.
Terapia de pareja (con o sin hijos). Un espacio para identificar fortalezas y pautas de comunicación que no funcionan, mejorar la comunicación emocional y cuidar el vínculo y la intimidad.
La adolescencia es una etapa clave entre la mente moldeable de la infancia y la identidad adulta. Pueden aparecer conflictos emocionales, problemas de identidad o de pertenencia, y a veces trastornos de conducta o consumo de tóxicos como forma de manejar la frustración.
Acompañamos a niños, adolescentes y a sus familias para que cada persona desarrolle su potencial.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad no es solo cosa de la infancia. Muchas personas llegan a la edad adulta sin diagnóstico, con años de dificultades para concentrarse, organizarse o controlar la impulsividad.
Hacemos una evaluación completa y planteamos un tratamiento que puede combinar psicoeducación, psicoterapia y medicación.
Si sientes angustia o dolor psicológico y no te reconoces en ninguno de estos apartados, escríbenos con un breve resumen de tu situación. Es totalmente confidencial. Si podemos ayudarte, te propondremos una cita.
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